#5
Simplemente buscaba el camino, no sabia hacia qué o quién pero lo buscaba, y sabia que quería seguirlo, nunca logró encontrarlo.
No buscaba nada, nada en particular, simplemente quería no buscar algo y ver todo lo que estuviera alrededor de lo que encontrara.
En el bosque, en la noche oscura y sin estrellas, o con estrellas que no podemos ver por su lejanía, o por estrellas cercanas que han muerto, los árboles nos suspiran, Son fantasmas de tiempos perdidos, por eso nuestros ojos se cierran hacia ellas, las estrellas no importan pues su luz no es necesaria.
Las hojas tienen mal aspecto pues los así llamados días no parecen mas que noches con así llamada luna, los animales no se acercan pues al no conocer la luz les intimida y los que se acercan regresan en forma de hombres, así que luego de una disertación interna con muy buen final deciden no acercarse, pero cómo podrá disertar un animal si no tiene voz, deberán de preguntarse los así llamados lectores de esta así llamada lectura, pues los animales podrán tener una fuerte discusión entre el instinto y sentido común, por ponerle un nombre a ese impulso de querer hacer algo solo por querer hacerlo. Este es el así llamado bosque en el que nos encontramos, donde se encuentra pues nadie lo sabe, ni siquiera alguien sabe si se encuentra.
En el caos se encontraba en un pilar de metal, dentro de una cúpula de cristal, creciendo del metal y del vidrio, aislada de lo natural, diferente, sorprendente, en este bosque inverosímil sin igual, de un tallo verde claro, con hojas finas y elegantes como de un papel así llamado caro, con cuatro pétalos, uno arriba para el cielo, uno abajo para el infierno, y dos a los lados para los que existen y los que dejaron de hacerlo pero lo harán, blancos en un lado como la nieve que los árboles siempre detendrán, y negros en el otro como la oscuridad que hasta el final de sus días los cubrirá, pero como sabrán los colores se preguntaran, pues en la oscuridad cabida para el crisol jamás habrá, pero los colores ahí están, podríamos poner en duda esta existencia, una prueba de esto será una irresoluble exigencia.
Pero la luz si es que existe jamás será encontrada, ya que de existir estaría perdida en un bosque difícil de encontrar si asumimos que tal bosque existe.
No buscaba nada, nada en particular, simplemente quería no buscar algo y ver todo lo que estuviera alrededor de lo que encontrara.
En el bosque, en la noche oscura y sin estrellas, o con estrellas que no podemos ver por su lejanía, o por estrellas cercanas que han muerto, los árboles nos suspiran, Son fantasmas de tiempos perdidos, por eso nuestros ojos se cierran hacia ellas, las estrellas no importan pues su luz no es necesaria.
Las hojas tienen mal aspecto pues los así llamados días no parecen mas que noches con así llamada luna, los animales no se acercan pues al no conocer la luz les intimida y los que se acercan regresan en forma de hombres, así que luego de una disertación interna con muy buen final deciden no acercarse, pero cómo podrá disertar un animal si no tiene voz, deberán de preguntarse los así llamados lectores de esta así llamada lectura, pues los animales podrán tener una fuerte discusión entre el instinto y sentido común, por ponerle un nombre a ese impulso de querer hacer algo solo por querer hacerlo. Este es el así llamado bosque en el que nos encontramos, donde se encuentra pues nadie lo sabe, ni siquiera alguien sabe si se encuentra.
En el caos se encontraba en un pilar de metal, dentro de una cúpula de cristal, creciendo del metal y del vidrio, aislada de lo natural, diferente, sorprendente, en este bosque inverosímil sin igual, de un tallo verde claro, con hojas finas y elegantes como de un papel así llamado caro, con cuatro pétalos, uno arriba para el cielo, uno abajo para el infierno, y dos a los lados para los que existen y los que dejaron de hacerlo pero lo harán, blancos en un lado como la nieve que los árboles siempre detendrán, y negros en el otro como la oscuridad que hasta el final de sus días los cubrirá, pero como sabrán los colores se preguntaran, pues en la oscuridad cabida para el crisol jamás habrá, pero los colores ahí están, podríamos poner en duda esta existencia, una prueba de esto será una irresoluble exigencia.
Pero la luz si es que existe jamás será encontrada, ya que de existir estaría perdida en un bosque difícil de encontrar si asumimos que tal bosque existe.






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